La vida de todo ser humano en la Tierra es como una película. Tiene un inicio y un final, pero lo más importante es el desarrollo que se da en ese proceso, puesto que en esa parte veremos las incógnitas a resolver, los tropiezos y la vida de los protagonistas, sus amigos y/o familiares, pero sobre todo los momentos de felicidad que pasan juntos.
Siendo el desarrollo una parte esencial en nuestra vida, aquí encontraremos nuevas características en nuestro cuerpo de manera biológica, cambios en nuestra persona, en la mente y ¿por qué no? Una madurez suficiente para enfrentar los problemas que nos rodean. Sin embargo al ver una película y enamorarnos de la producción, de la historia, de los personajes, queremos que ésta nunca acabe, queremos permanecer en ese lugar por mucho tiempo; y que a similitud a nosotros queremos que la diversión, las fiesta, el cotorreo, las borracheras e incluso que nuestro primer, el segundo o el tercero amor continúen sin tener una barrera que impida su paso. Y esto es lo que opinan Cecilia Braslavsky para ella "...la etapa juvenil es considerada, habitualmente, como el período que va desde la adolescencia (cambios corporales, relativa madurez sexual, etc.) hasta la independenciade la familia, la formación de un nuevo hogar, la autonomía económica; éstos serían los elementos que definen la condición de adulto. Un período que combina una considerable madurez biológica con una relativa inmadurez social. La juventud se convertiría como en una especie de transición hacia la edad adulta.”
Y como en toda cinta y yendo a la par de nuestra juventud esperamos la llegada del maravilloso primer beso “Que haga pop”, como lo diría Mía en “El Diario de la Princesa”, aquel beso en el que levanta la chica el pie al ser besada por el chico ideal. Aunque en bastantes ocasiones nos viene a la mente cuando somos adultos querer regresar a la niñez, en otras al estar tan pequeños nuestro más grande deseo es ser adultos y ser como papá o mamá, pero la mayor parte del tiempo queremos que nuestra juventud perdure a más no poder; sin embargo al llegar a la fase terminal de ésta hemos aprendido lo suficiente para pasar a la edad adulta y vivir lo mejor posible gracias al conocimiento adquirido. Y es lo que podemos comprobar con lo que dice una institucional como la UNESCO quien define a la juventud como "un período que se da entre la infancia y la edad adulta". El marco cronológico de juventud es definido por la UNESCO como "el período de la vida que va desde los 15 años a los 25 años incompletos", o sea, al completar los 25 años la persona deja de ser joven.
Y ¿A quién le gusta dejar de ser joven?



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