febrero 28, 2010

Sino es Juana es Chana y Sino... ¿?

No importan los golpes dados al cuerpo, ni los moretones que dejaron estos; no bastaron los insultos que se dijeron, ni las disputas que se tardaron horas para solucionar un problema, ni siquiera el daño psicológico que se queda en el recuerdo ha podido lo que ahora la muerte esta a punto de llevarse, lo que el viento trajo en un soplo: Los Matrimonios Gay.
Sin embargo, desde hace varios meses lo panistas al no poder ocultar los golpes dados con razones religiosas y morales, buscan entablar un discurso biológico que les pueda da la razón; pero como todo en la vida hay una segunda visión, se desmorona ante sus ojos la opción “antinatural” en la que cabía la oportunidad de tomar de nuevo el control de la situación; sabiendo ahora que en más de 500 especies de animales existe la homosexualidad, ¿increíble no?
Sumado a esto y no teniendo otra alternativa buscan ayuda por parte de los psicólogos para derrocar la idea homofóbica de casar parejas del mismo sexo, a pesar de ver una luz al final del túnel el camino ahora se hizo más largo de lo normal, puesto que su excusa dada de que los homosexuales no se integran bien socialmente fue vetada por falta de pruebas ¿acaso no son ellos los (las) mejores amigos (amigas) que existen? ¿No se ve más naturalmente este tipo de relaciones?
Y sino es Chana es Juana y sino la otra hermana, puesto que ahora el Partido Acción Nacional (PAN) intento desmoronar esas ilusiones con la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) que paralelamente a la psicología, biología, la religión y la moral no pudieron hacer nada para desarrollar una táctica factible que pudiera desaparecer esa propuesta.
Pese a esas problemáticas, llega en el momento oportuno la mano amiga; aquella que da un buen consejo en el instante más adecuado, aquella que en ocasiones nos dice no te des por vencido, vales mucho, viene algo mejor; y de esta forma es que los panistas se acurrucan en los brazos de la Procuraduría General de la República (PGR) quienes les dan argumentos para fortalecer su defensa.
Por esta razón el dúo dinámico da las evidencias necesarias para ganar la batalla final, primero da un golpe reclamando lo referente al Código civil, el cual dice que no son necesarias las bodas del mismo sexo puesto que la sociedad ya los acepta (nadie niega eso), sumado a esto llega un segundo daño, el daño psicológico dejando en la mente una marca que será difícil de quitar, al decir que al adoptar a un hijo, el ambiente en el que estará el niño no será propicio y estará lleno de discriminación por la sociedad.
Por más que los distintos puntos a tratar pareciesen desbancar la propuesta, ninguna es tan fuerte para darle muerte.
La replica en la cual los matrimonios gay se afianza y de la cual no se quiere soltar, es que la ley no anula ese tipo de matrimonios; en segunda, es que se demuestran en estudios que las parejas gay que pueden adoptar y educar niños lo hacen sin problemas sin que el entorno represente algo perverso y no apto para los pequeños.
Sólo es cuestión de ver cuantos niños no son abusados sexualmente por familias heterosexuales, en monasterios o escuelas religiosas, siendo estas las más propensas que en una familia homosexual. Ahora la respuesta y el estallido final es que ya se puede adoptar y casarse al menos en el Distrito Federal. Se vive la paz, pero el mal siempre regresa ¿o no es así?
Pero la cuestión es que ya basta de tanta discriminación, ya es bueno abrir las puertas a otro panorama, a otra forma de ser, por que acaso ¿Seremos tan distintos a ellos y ellas? ¿Será que nuestra visión y nuestra falta de información nos hacen tan cerrados? ¿Tú que piensas? ¿Qué harías si la decisión estuviera en tus manos de cambiar o no una boda o adopción gay?
O mejor dicho ¿Qué haces tu ante esa situación?

febrero 20, 2010

Fantasía, Realidad y algo Más...

“Había una vez” una hermosa princesa… más de pronto el Príncipe llego a rescatarla. ¿Se te hace conocido? O mejor aún como lo diría Shrek “En un Reino muy, muy lejano” se narra el cuento de un amor que jamás se hubiera contado; la historia en donde una bella joven sufre por el amor prohibido de un Príncipe, y este como todo caballero andante lucha para salvarla de algún dragón, una madrastra o de una bruja que la ha hechizado.
Y eso no es todo, cuantas veces no vemos en la pantalla grande lugares extraordinarios, bellos y fantásticos, seres y monstruos que no existen, sucesos y acontecimientos que no nos gustaría ver, y como decíamos con anterioridad príncipes y princesas que consiguen siempre un final feliz, sin saber nosotros que ocurre después de ese “vivieron felices para siempre”.
La cuestión es que cuando éramos niños creíamos en esto, cuando pasamos a la adolescencia pensábamos que tal vez, sólo tal vez, podríamos encontrar el amor perfecto; y al pasar de joven a adultos maduros (claro sólo algunos) nos damos cuenta que aquello no llegará, al menos no de la manera que esperamos que sucedan; y que todo eso es Arte que puede ser bueno o malo según el criterio de cada quien o quizá sea exclusivamente un pasatiempo. Como lo señala George Milies “Si podemos reproducir lo que vemos, por que no también lo que soñamos”, sin embargo si lo soñamos entonces no existe, puesto que es propio de nuestra imaginación, ¿Pero acaso lo que vemos en una película no es la Realidad disfrazada?, ¿La realidad que sucede en ese preciso momento en alguna parte del mundo?, como una guerra, la esclavitud, los problemas sociales, la discriminación, el poder ¿Eso no es lo que ocurre en nuestro tiempo?
Es cuestión de señalar que las películas son las generadoras de una realidad en la cual nosotros nos reflejamos o reflejan lo que sucede en un momento preciso, pero no sólo eso, pues con el simple hecho de estar viendo, y aprendiendo de todo el contenido de éstas películas y personajes, a veces pensamos que podemos dar soluciones a través de cosas irreales como los poderes mágicos, los superhéroes, un príncipe, etc. Buscamos un estado estático de final feliz que no existe; no existen los príncipes azules, ni las pócimas, ni las varitas mágicas que resuelvan los aprietos; vivimos buscando aventuras que no suceden en la realidad, y si buscamos lo que no existe nunca encontraremos la felicidad; creemos que por el simple hecho de imaginar y pensar que vendrá nuestra hada madrina las cosas malas se irán, que nuestro destino cambiará; y es lo mismo al tener la idea de que terceras personas nos ayudarán, cuando de verdad estamos solos en este gran camino.
¿O no es así?

febrero 16, 2010

Hacía una Ciudad de...

Dentro de los planes acostumbrados y ya desde hace algunos días me decidí asistir juntos con mis amigos al centro de la ciudad, a la capital, a la gran Urbe como la llaman algunas personas.

Durante el transcurso del viaje, hacia una ciudad llena de caos, personas, tráfico y ¿por qué no? De diversión, cotorreo y delincuencia; se me venia a la mente el parecido tan exacto que la mercadotecnia puede llegar a tener con la realidad, y más en estos tiempos con la falta masiva de ingenio y creatividad, sin embargo me refiero a la manera en que pueden utilizar algo tan común para todos como lo es el metro y llegarle hacer publicidad a unos simples y pequeños panques de aquel osito tan amigable y tierno; que nos recuerda que durante la “Hora pico” no podrás subir ni bajar del metro, donde habrá sesiones de lectura en grupo, y que la capacidad de comodidad dependerá de cada persona. ¿Realidad o Coincidencia? Simplemente es cuestión de utilizar las líneas del metro más concurridas como Hidalgo, Zócalo o Revolución y sin necesidad de llegar a la “Hora Pico” podrás gozar de toda esa gama de singulares características.

Sin embargo al estar en la capital (o el defectuoso) y pasar por sus calles me impresionaba la cantidad de personas vendiendo cualquier cosa relacionada con el día del amor y la amistad, y más aún las parejas llevando regalos, flores, peluches y en algunos casos escribiendo sobre una superficie de papel cuanto amaban, querían o adoraban a su media naranja sin importar quien lo leyera puesto que en ese lugar hay cientos de personas que pudieran llamarse igual.

Pero ante la multitud que ovacionaba a un grupo de rock desconocido para la mayoría, se veía a la lejanía un corazón gigante que alojaba en su interior los deseos de amor, cariño y alegría de todos los capitalinos que decidían escribir y hacer volar en un globo de helio su petición, y que al día siguiente al abrir el gran corazón estos se irían junto con los demás al cielo para no regresar jamás.
¿Acaso así son los deseos?
Los pedimos, aquellos vuelan, se alejan, se pierden en la deriva y ¿Regresarán?
 
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